¿Qué es el eurocomunismo?

El Camarada Santiago Carrillo
El eurocomunismo es el intento en los años 1970 de varios partidos comunistas europeos de ensanchar su influencia incluyendo temas de clase media, rechazando el apoyo incondicional a la URSS y expresando claramente la fidelidad a los procesos pluripartidistas en los paÃses occidentales. Fueron precisamente los partidos comunistas más fuertemente enraizados en sus respectivas sociedades -caso notable del Partido Comunista Italiano (PCI) y del Partido Comunista Francés (PCF)- los más proclives a adoptar la lÃnea eurocomunista, mientras que partidos más pequeños y marginales (como el Partido Comunista de Gran Bretaña) quedaron más dependientes de patrocinaje de Moscú. El Partido Comunista de España (PCE) y el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) fueron legalizados después de la dictadura de Franco con una lÃnea esencialmente eurocomunista, lo que les costó las respectivas escisiones del PCPE y el PCC. Los partidos comunistas de Portugal, Austria o Grecia también mostraban distintas tendencias eurocomunistas, pero fueron siempre minoritarias.
El eurocomunismo se oficializó en marzo de 1977, cuando los secretario generales Enrico Berlinguer del PCI, Santiago Carrillo del PCE y Georges Marchais del PCF se reunieron en Madrid y presentaron las lÃneas fundamentales de la "nueva forma". Pero el PCI en particular ya habÃa desarrollado una lÃnea independiente de Moscú desde hacÃa años, que quedó claramente expresada en 1968, cuando el PCI y el PCE fueron los dos únicos partidos comunistas del mundo en condenar la invasión soviética de Praga. En 1975 el PCI y el PCE hicieron una declaración sobre la "construcción del socialismo" que debÃa ser en "paz y libertad". En 1976 en Moscú, Berlinguer, delante de 5000 delegados comunistas, habló de un "sistema pluralista" (traducido por el intérprete como "multiforma") y describió las intenciones del PCI de construir "un socialismo que creemos necesario y sólo posible en Italia".
Bases del eurocomunismo
El eurocomunismo, en definitiva, considera que es extremadamente difÃcil realizar una revolución socialista en los paÃses capitalistas. Por este motivo, el partido debÃa de ejercer el papel de liderazgo a través de una vanguardia proletaria y de una organización basada en cuadros, para convertirse en un partido de masas. Dicha táctica conducirÃa en un futuro, según los eurocomunistas, a ampliar su base social, con lo que serÃa posible llegar al gobierno en elecciones pluripartidistas. Hay que señalar que el eurocomunismo, como indica Carrillo, no reniega de la revolución; su apuesta por la reforma es táctica, ante lo que consideran una enorme dificultad de revolución en los paÃses capitalistas.
Antes de que el fin de la Guerra FrÃa pusiera a prácticamente todos los partidos de izquierda de Europa a la defensiva y las reformas neoliberales estuvieran a la orden del dÃa, muchos partidos comunistas tuvieron escisiones, con el ala derecha (como los Demócratas de Izquierda o Iniciativa per Catalunya) adoptando sinceramente la socialdemocracia, mientras que las alas izquierda se esforzaron en mantener indentificables posiciones comunistas (como el Partido de la Refundación Comunista o el PCE/PSUC-viu). Desde entonces
CrÃticas al eurocomunismo
Se han realizado crÃticas al eurocomunismo desde diversas corrientes polÃticas. Algunos autores acusan a los eurocomunistas de no romper definitivamente con la URSS (el PCI solo tomó este paso en 1981 después de la represión contra Solidarność en Polonia), incluso aunque esto pareciera la consecuencia natural del desarrollo de su ideologÃa. Esta timidez se ha explicado con el miedo a perder a los viejos militantes de los partidos, educados en la admiración a la URSS, o por una exigencia de la realpolitik de mantener el apoyo al primer paÃs en aplicar el socialismo.
Otros crÃticos apuntan a las dificultades de los partidos eurocomunistas para desarrollar una estrategia clara y reconocible. Estos crÃticos observan que los eurocomunistas siempre habÃan reclamado ser diferentes, no sólo del comunismo soviético, sino también de la socialdemocracia europea, pero nunca desarrollaron un programa original y creÃble.
Algunos crÃticos liberales, como el historiador francés François Furet, ven en el eurocomunismo el intento de absolver al comunismo de los crÃmenes soviéticos.
Los leninistas acusan a los eurocomunistas de traidores a la causa obrera, y de aspirar al socialismo a través de métodos erróneos. Para los leninistas no es posible aspirar a un gobierno comunista a través de reformas, sino de una revolución.
Desde un punto de vista trotskista, Ernest Mandel en From Stalinism to Eurocommunism: The Bitter Fruits of "Socialism in One Country" ve el eurocomunismo como un desarrollo subsiguiente de la decisión tomada por la URSS en 1924 de abandonar el objetivo de la revolución mundial y concentrarse en el desarrollo social y económico de la URSS, el asà llamado socialismo en un solo paÃs. Por esto, considera a los eurocomunistas del PCI y el PCF como movimientos nacionalistas que junto a la URSS han abandonado el internacionalismo, como hizo la mayorÃa de los partidos socialdemócratas de la Segunda Internacional, durante la Primera Guerra Mundial cuando apoyaron a sus gobiernos nacionales en el proceso de la guerra.
BibliografÃa
Carrillo, Santiago. 1977. Eurocomunismo y Estado. Editorial Crìtica. Madrid.
ClaudÃn, Fernando. 1977. Eurocomunismo y socialismo. Siglo XXI Editores, México D.F. ISBN 968-23-0234-X.

Woodstock dijo
Me encanta la imagen.
bien escrito el artÃculo
20 Abril 2009 | 06:37 PM